Decimoquinto aniversario de la publicación del libro ‘De memoria’, de Manuel Ángel Gómez

En 2018 se cumplen 15 años de la publicación del libro De memoria, de Manuel Ángel Gómez. Con este motivo, reproducimos el artí­culo que el autor escribió al cumplirse una década de aquella edición: DE MEMORIA, Aí‘OS DESPUí‰S Manuel Ángel Gómez A diez años justos de distancia, intentaré escribir sobre aquello que representó para mí­ la gestación y posterior publicación de libro De memoria, hasta ahora mi único libro, a pesar de esa relajación obvia en los detalles que terminan acabando en la papelera de reciclaje del olvido. Cualquiera, en la obsesión por legar algo a la “posteridad”, en la ceguera por dejar más que un epitafio en su lápida, es capaz (y está en su derecho) de escribir y publicar un libro, sea por excelencia, vanidad o estupidez. Bastará con unir una palabra a otra, armar frases y luego párrafos con cierto sentido o inteligencia, encargárselo a alguien que sepa maquetarlo y rascarse el bolsillo pagándole sus honorarios tras haber estampado una firma en la portada. Otra cosa será que el resultado merezca la pena o que alguien lo compre. La insensatez del ser humano le impide asumir que ya no quedan bosques en el mundo que den papel

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Una década desde la publicación del libro 'De memoria', de Manuel íngel Gómez

DE MEMORIA, DIEZ Aí‘OS DESPUí‰S Manuel íngel Gómez A diez años justos de distancia, intentaré escribir sobre aquello que representó para mí­ la gestación y posterior publicación de libro De memoria, hasta ahora mi único libro, a pesar de esa relajación obvia en los detalles que terminan acabando en la papelera de reciclaje del olvido. Cualquiera, en la obsesión por legar algo a la “posteridad”, en la ceguera por dejar más que un epitafio en su lápida, es capaz (y está en su derecho) de escribir y publicar un libro, sea por excelencia, vanidad o estupidez. Bastará con unir una palabra a otra, armar frases y luego párrafos con cierto sentido o inteligencia, encargárselo a alguien que sepa maquetarlo y rascarse el bolsillo pagándole sus honorarios tras haber estampado una firma en la portada. Otra cosa será que el resultado merezca la pena o que alguien lo compre. La insensatez del ser humano le impide asumir que ya no quedan bosques en el mundo que den papel suficiente para tantos libros grises. Por desgracia o por suerte, ese gusanillo me picó también a mí­, que pensaba que una publicación era algo bastante más serio. Y nadie crea que antes de

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